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el rayo verde

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Diarios de motocicleta (2004) de Walter Salles. USA, Argentina, Chile y Francia.

Diarios de motocicleta (2004) de Walter Salles. USA, Argentina, Chile y Francia.

Dirección: Walter Salles.

 Interpretación: Gael García Bernal (Ernesto Guevara de la Serna), Rodrigo de la Serna (Alberto Granado), Mía Maestro (Chichina Ferreira), Mercedes Morán (Celia de la Serna), Susana Lanteri (Tía Rosana), Jean-Pierre Noher (Ernesto Guevara Lynch), Lucas Oro (Roberto Guevara), Marina Glezer (Celita), Sofia Bertolotto (Ana María), Facundo Espinoza (Tomás). Guión: José Rivera.


“En 1952, Ernesto Guevara (Gael García Bernal) y Alberto Granado (Rodrigo de la Serna), emprenden un viaje por carretera para descubrir la verdadera América Latina. La película sigue a ambos jóvenes en su viaje de descubrimiento…”.

Sinceramente, Diarios de motocicleta, rompe los mecanismos emocionales y conmueve hasta los sentimientos más profundos. Es la historia de un intenso y apasionante viaje de dos jóvenes a lomos de “La Poderosa”, una motocicleta en la que recorren el continente con la intención de llegar a Venezuela. Como armas para sobrevivir los conocimientos de estudiante de 5º de Medicina que tenía Ernesto y los de Bioquímica de Alberto. El viaje transcurre surgiendo inevitablemente las dolorosas condiciones de vida de la población y las impresionantes manifestaciones de honestidad de la gente. Ante esta representación de la vida y el estado de convencimiento permanente de Ernesto, la realidad condicionará la vida futura de estos personajes. La película transpira algo así como una mirada indeterminada hacía la lejanía del futuro.

El aire que da Gael a su personaje es convincente y como curiosidad, el actor Rodrigo de la Serna es verdadero primo segundo de Ernesto Che Guevara.

Faraón (1966) de Jerzy Kawalerowicz. Polonia.

Faraón (1966) de Jerzy Kawalerowicz. Polonia.

La lucha entre poderes, el enfrentamiento entre el poder civil y el poder religioso. Más o menos, es sobre lo que gira esta magnifica película de casi dos horas y media de duración y eso que era la versión que en España censuraron la que he visto, pues la original es de tres horas.
No hay facilidad tan grande para contar la Historia de Egipto con un realismo exacerbado como lo hace este director polaco. Después de ver esta película, me parecen ingenuos los modos de encarar la temática egipcia por Hollywood, tan disuelta en el poco rigor. Infatigable en su empeño, este director me recuerda de algún modo a S. Kubrick. La utilización de escenarios reales es abundante. Busca de la perfección huyendo del cartón piedra. Las escenas de guerra son calcos de las de “Salvar al soldado Ryan” (1998). Está llena de atenciones al Egipto Antiguo y a impactantes toques de fidelidad. Por ejemplo, no aparece un solo beso en el film porque hasta los griegos no estaban documentados que se utilizasen en el juego amoroso. Utiliza miles de extras que añaden un esplendor y solemnidad inimaginables. Nuestra atención no se desvía ni un momento y repito, dista mucho del perfil de otras películas más conocidas sobre esta temática. Me convierto enteramente a este cine mínimo por su propagación entre las salas de cine pero que es recorrido incansable de la reelaboración meticulosa de la Historia.

La Naranja Mecánica (1971) de Stanley Kubrick. USA.

La Naranja Mecánica (1971) de Stanley Kubrick. USA.

El abyecto crimen cometido por tres jóvenes en un cajero automático de Barcelona (España) es un ejemplo más de la violencia sin sentido. Es poco explicativo aludir como a hecho la Defensa de estos jóvenes, a que estos desconocían que el líquido ron el que rociaron a la victima era inflamable o que actuaron bajo los efectos de la absenta.
La película de Stanley Kubrick, “La naranja mecánica”(1971) va sobre esto. La violencia sin sentido solo se justifica por el placer que provoca a quien la realiza. Es una violencia insoportable y no basta utilizar un procedimiento lógico para intentar explicarla. En nuestra sociedad hay claros tipos de este tipo de violencia extrema. Desde la tortura legal encubierta de algunos países hasta el exceso de sufrimiento humano que da sentido a la satisfacción personal de individuos ligados al sadismo o a fenómenos anormales de comportamiento. ¿Cuáles son los factores de nuestro entorno social responsables de reforzar estos fenómenos, de perseguir el sufrimiento intenso a otros seres?. Todo no es evitable pero podrían existir acciones de carácter preventivo que resolverían estas situaciones tan gratuitas. Con nuevas leyes, con nuevos métodos educativos...Soñar solo no sirve.

Aguirre, la cólera de Dios (1973) de Werner Herzog. Alemania Federal.

Aguirre, la cólera de Dios (1973) de Werner Herzog. Alemania Federal.

Intérpretes : Klaus Kinski (Lope de Aguirre), Cecilia Rivera (Flores de Aguirre), Ruy Guerra (Pedro de Ursua), Helena Rojo (Inés de Atienza), Del Negro (Hermano Gaspar de Carvajal), Peter Berling (Fernando de Guzmán).
Esta película es la historia de Lope de Aguirre, el trastornado conquistador español del siglo XVI que, tras separarse de la expedición de Gonzalo Pizarro, intentó descubrir la mítica ciudad de El Dorado, perdida en el Amazonas.
En su autobiografía “Yo necesito Amor”, el actor Klaus Kinski narra minuciosamente sus hazañas sexuales, se muestra como un ser enredado e irracional, paranoico, amante del lujo, de derrochar dinero a mansalva y que lleva hasta el extremo sus pasiones y su desprecio por los demás, lo que le creó inagotables conflictos a su alrededor. La mirada de absoluta locura que imprime en “Aguirre, la cólera de Dios” no deja lugar a dudas. El rodaje en la selva del Perú fue una odisea. Se dice que Kinski padeció un ánimo exaltado transitorio y tuvo enfrentamientos brutales con el equipo de rodaje. Hubo un indio, un esclavo de Pizarro en el film, que quiso matarle. Werner Hergoz se vio obligado a apuntarle con una pistola para que rodara una escena. Fue tremendo. Fue odiado por todos. El resultado es una película poderosa y la interpretación del encorvado Kinski soberbia, impresionante. La persecución del Dorado acaba en tragedia, en locura infame. Kinski no es ajeno a Lope de Aguirre y parece quedar atrapado por el personaje.