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LOST IN SPACE.

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Después de estar por la mañana en la Sierra y ver el Peñalara, esta tarde entre varias opciones… echar mucho de menos a Logan y Thor. La felicidad es bien sencilla, el Amor en casa.

Iba al cine dispuesto, me disponía a entrar y me ha dado pereza. Me he vuelto a casa en Metro tras el intento infructuoso de hacerlo a pie. Sin darme cuenta, he pasado por aquí (foto). Tantos años han pasado… Aquí estudié …, viví intensamente y se acabó un ciclo. Aquel mundo ya está suspendido en algún lugar de nuestra memoria o del olvido de los que allí estuvimos. Todo se oscurece en este mar, los amigos, las amigas, los viejos profesores, las revoluciones. Que despiadada es la línea recta del tiempo.

 

13/08/2009 23:03. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

Retenciones en la Autovia A-3.

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Esta noche que volvía sólo, una monumental retención en la Autovia A-3 me ha hecho llegar a altas horas y exponerme a “La Transversal”, un programa de Radio Nacional que entrevistaba a Lara López, actualmente Directora de Radio-3 y, parece ser, fundadora del destacado espacio incalificable.
Me han despejado del sueño por el camino y tanto que ahora, escribo a este respecto. Vengo a cuento de esto, por lo que se vaga con frecuencia con la mente, ya escuchando la radio, ya tomando una cerveza, ya en la cama, ya dónde hay algún rastro de fantasía.
Venía escuchando los incongruentes temas que hacía gala el presentador de tal programa y cómo iba pronunciándose al muy infiel oyente de mi persona, bla, bla, bla… una voz melodiosa y de gran énfasis que, a su vez, concentraba una cadena de comandos inequívocos, enviaba su convencido mensaje. Mientras, la completamente contenida Lara López, se deja llevar y cuenta, con gran enganche, las historias del nacimiento de “la Transversal” en aquella atmósfera primigenia de hace 100 programas. Su voz y la ausencia de imágenes me hacen imaginar… delante, una exposición de luces de freno, matriculas y 22º de temperatura exterior. Con la ayuda de esa sed de sexo que este verano me tiene acostumbrado Waity, por esos espacios comunes con la familia política y con la mía propia de por medio, los niños por acullá y luego, esa jerga inhibidora a las que da luz verde las situaciones referidas… me imagino el trasero de Lara en una de esos ensambles incorrectos políticamente pero válidos llegando al kilómetro 56 en la soledad del habitáculo del vehículo. Bien creo que será fascinante por ese tono de voz y sin abandonar el terreno, el resto de las esencias. En buena medida, pongo en juego toda la carga tópica en las referidas situaciones y con la mirada perdida, divagaba. Y en este escenario con el coche parado en la vía, me encontraba hace un rato. Disparatado episodio. Mañana, la retención nocturna quedará disipada como en esos anuncios publicitarios que inundan las televisiones.

10/08/2009 03:15. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.

Varios gin-tonic.

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Cayó una borrachera esta noche después de tanto tiempo, con Tommy y un viejo amigo perdido allá en el huerto claro donde madura el limonero. Los aparecidos efluvios espirituosos se abocaban por la garganta cual arroyo romántico y nos liberaron de forma temporal de nuestros problemas, la ginebra despeñada a lo Emerson Fittipaldi corría al trasfondo de los sueños. En la noche traicionera quedé expuesto a mi pura ignorancia, a la aventura y a la alejada juventud que daba sus frutos en escapadas de amores locos. Y en este aliento vital, el alcohol separa las miserias, los momentos de brillantez y nos convierte en dicharacheros defensores de causas perdidas como la acontecida.
El amigo venido del Sur viene con su mujer de allí mismo, es de las de derechas convencidas y destinataria, por otro lado, de lo que tanto amamos los que respecto con tanta creencia como fe tenemos. Está embarazada. Y entre tantos extendidos de felicitaciones y demás, de conversaciones almodovarianas y bolivarianas aparecen las ganas de hablar a trompicones con esas invenciones que el delirio impone a los ebrios y de esas de seriedad manifiesta en los sobrios. Ella, por supuesto, no bebe y su "lucidez" es mentar la política, en mala hora, y considerar dictadura a la cubana. Sea como fuere, debo considerar que tal dictadura política no es tal, en clara advertencia a que el concepto de democracia resulta mucho más complejo de lo que apuntan algunas perspectivas. En fin, mis compañeros carecen de prejuicios ideológicos y nuestra bella dama se queda sola en este punto no sin pequeñas apreciaciones en diferentes sentidos. En su hilar osado sale en defensa más tarde de la derecha española pero sin mucha intención artística ya que defiende a nuestro anterior Presidente de Gobierno, en otro golpe de efecto, y para ello lo hace desde la perspectiva de lo que nos han querido pintar estos últimos años conocidísimos tertulianos: la regeneración de España después de tantos años de felipismo y que la victoria de ZP fue gracias a la manipulación que hizo el PSOE de los atentados del 11 de marzo. No resisto al invasor reaccionario y a tantos progresos de la España atrasada ideológicamente, abandono esta vertiente doctrinaria y federicana. Me fijo pues, en la variedad tipológica de los individuos de esta taberna irlandesa que fluyen alcohol y captó conversaciones menos sugerentes. El dueño mientras, un tipo bajito de pelo lacio y largo, tiene echado el cerrojo y la sonrisa sempiterna de un abigotado satisfecho por la recaudación de la noche. Aforo completo. Nuestra destacada amiga pasa a otros temas, el resto de la conversación se torna amistosa y reúne ciertas particularidades sinceras que la revalorizan enormemente. Luces hay a pesar de esas radicalidades y el desarrollo narrativo de nuestra amiga se vuelve reconfortante ante la ausencia de destellos aznarianos. La conversación ha trascendido por esa vía de la melancolia y de años heroicos. Todo acaba con esos relatos de lo que hemos vivido realmente. Mi emblemática salida del Irish Pub llega a eso de las 2 y media al hacer gala en mi estomago el matarratas que he ingerido y me despido para accidente del relato. Mañana me espera una resaca acojonante.
(foto de Amecha)

19/07/2009 01:54. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

Susurros.

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Guillermo me tenía hasta los cojones. Ese tipo regordete chiflado me la iba a liar parda y así fue. “Bueno, no te preocupes, ya pasará” me decía mi mujer.

Guillermo era educadísimo cuando gesticulaba pero en el ten con ten era desatinado mantener una conversación medianamente correcta. La distancia física que separa su barriga y su flojo tono de voz, me abocaba a perder información por el camino. Intentaba agudizar el oído pero con la carraspera insistente de Guillermo también hacía muy difícil cualquier autoexigencia auditiva. “..el próximo lunes…en casa de Yolanda…sss…morir en la bañera…”, caray, que habrá dicho. Le pedía, por favor, me repitiera,”…pasa a Yolanda…ssss…bañera”, nada. No me atrevía más, me creaba ansiedad. Porqué cojones no hablaba más alto.

En la cafetería cuando nos reuníamos el grupete de la asociación, nos inclinábamos a la mesa a captar esas longitudes de onda inverosímiles que rebotaban en la mesa de mármol. Nos enteramos días después de la muerte de su padre tras una compilación de conversaciones y por teléfono... era igual, parecía que estaba lejos, muy lejos.

Un día llamó mi mujer al local y Guillermo que andaba por allí, cogió el teléfono. Cuando regresé, me dio el mensaje. No me enteré que había llamado mi mujer, que se había puesto enferma y que, por favor, recogiera yo a los niños del colegio. Cómo lo iba a saber si no le oía y no sé leer los labios. Todo lo que hice fue sonreírle complacientemente mientras emitía silabas imperceptibles. 

 

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25/06/2009 00:26. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.

La chica del ascensor.

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Por motivos ajenos, parte del personal de mi trabajo nos hemos tenido que mudar. No sé lo que tardaremos en volver al Oasis de antaño. Atrás dejo el esplendor de lo que era un marco incomparable, casi en la mismísima naturaleza, y se empieza a cocer otro caldo con más coches y polución. Las nuevas oficinas están en la zona de Nuevos Ministerios y ahora, utilizo un ascensor para acceder allí. La mañana del jueves pasado entro conmigo una señorita en dicho elevador, rondaba mi edad y, a mi entender, era bastante atractiva. Presionó el botón de la tercera planta y en una inconcebible decisión yo no apreté el botón que correspondía al 5º, que es dónde están nuestras nuevas oficinas. En el trayecto definido me desconecté de la música de The Who que iba escuchando y ella se organizó su larga melena. En ese momento llegamos a la planta tercera. Ninguno salimos, estuvimos un instante mirándonos y probé, ya que ella no iniciaba la maniobra, a tocar en el cuarto, por error del subconsciente. Rápidamente llegamos por supuesto, yo no tenía ningún motivo para descender allí, de modo que espere a alguna iniciativa por parte de la chica. En esa ausencia de movimientos y de pocas palabras, no había elementos que entorpeciesen ninguna opción deseable pero no ocurrió nada. El hecho de estar emparejado me hace renunciar a la mitad de la población y el consiguiente paso fue teclear el botón del 5º. Cuando la prepuerta de la caja se abrió, mi tendencia fue salir primero empujando la segunda puerta de afuera con la mano pero esta señorita, de manera explicita, me hizo saber que allí se bajaba también. Nos hallábamos en el descansillo y los efectos de este nuevo distanciamiento nos daban sensaciones de claudicación de aquella tentación estúpida. Entramos en la misma oficina, era una compañera de Servicios Centrales que no conocía. Me dirigí a mi mesa con esos dardos envenenados clavados en el corazón.

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24/06/2009 17:08. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

El viaje de Sisibu.

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Recuerdo el momento de la partida. Salí entre unos cantos enormes, semiesféricos que se agolpaban en la entrada de la galería principal. En menos de un instante, se agolpaban no menos de quinientas compañeras que por grupos, abandonaban ordenadamente nuestro emplazamiento subterráneo. El arco que habían logrado construir los “cisnes”  trazaba una armoniosa curva con una justificada precariedad de elementos sustentadores. Ofrecía el color de la sepiolita tan abundante aquí y se mezclaba con una gigantesca raíz de saúco que en una tarde se deslizó por encima de nuestras habitaciones en la colonia. Algunas “ganaderas” hacían marchar pulgones delante de ellas y las “reds” se conducían enérgicamente por las galerías de emergencia, impulsadas por la alarma de una “buscadora” que había sido taladrada en el abdomen por una oruga Cucullio. Las “buscadoras” parecían mirar al sol buscando una orientación correcta y las “reds” que perdían el control con facilidad se abalanzaban sobre ellas a degollar a las más titubeantes. Los pulgones quedaban paralizados de terror y algunos bloqueaban algunos pasos decisivos.  La entrada de la colonia aparecía plagada de extremidades trituradas y cabezas infortunadas, desgajadas por las fuertes mandíbulas de las “reds”. La sucesión de este paisaje tenebroso prendía mi sensitiva cabeza de miedo. En la extremidad de la colonia a cientos “guans” de distancia, recordaba vagamente a Seseta. Se había perpetuado como “cuidadora”, a merced de la Reina, y no corría ningún peligro. Seseta lo había entendido perfectamente cuando juró obediencia suprema a la monarca y sustrajo de su pensamiento las corrientes de viento fresco que azotaban nuestros cuerpos oscuros o el calor solar tan apreciado por nuestra queratina. La completa calma, el gas carbónico y la constante temperatura eran ahora parte de su imperecedera existencia. Gracias a mi absoluta convicción, yo no quise ese destino cruel, no cesaba de circular y al cabo de un rato note una áspera sensación de aislamiento. Sondee el espacio terrenal que me rodeaba con mis antenas y conducida por mi instinto, atisbé una de esas estrellas que aparecen en el horizonte al caer el sol.

(Continuará…)

22/12/2008 01:13. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

El sopapo.

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Aquel niño se detuvo frente a la maestra. Sin pararse a pensar, se encontró en el área de batida de la señorita Luisa. A la mente no calculadora de la instructora le llegó un indicio de un comportamiento impropio. A Luisito le impulsaba estar cerca, lejos de los matones de la clase, y concebía las circunstancias personales de manera sencilla. La señorita Luisa, susceptible esa mañana por una intangible noche de pasión amorosa no correspondida, no acababa de recuperar la compostura. Un gesto de rabia contenida y acritud añadía a su lamentable vestuario una imagen patética. Luisito apareció por el patio perseguido por dos pillos. La maestra, hundida por el momento deprimente, se acerco a Luisito. Le propinó un sopapo de tres pares de cojones sin venir a cuento, el niño acabó dando dos vueltas y media en el aire antes de incrustarse contra el suelo. Se hizo un silencio tremendo o peor aún, inolvidable.

19/12/2008 23:48. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

unas puertas de semi-lujo.

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Son ya unos años en la Administración General del Estado y ya me han inoculado el protozoo ese que pulula por el cuerpo del funcionariado, estaba rellenando un crucigrama cuando ha sonado el teléfono de mi mesa. Era Waity. Me decía que en un contenedor de la calle Manuela Torregrosa habían tirado unas puertas de semi-lujo con cuarterones, macizas y en blanco satinado. Me las imaginaba echas polvo, de modo que mi aportación a la causa era más bien pasiva.

Por la tarde, me convenció. “Iremos a verlas…”. La rebusquilla me pone de los nervios, así que cuanto antes acabe la cosa, mejor. Encima, era el tercer martes del mes, cuando el vecindario se deshace de los trastos y enseres viejos. ¡Estaría el barrio lleno de furgonetas! Tendremos que llegar al punto x antes que se oculte el sol.

Los efectos lumínicos del cielo eran surrealistas y unas nubes extrañas con forma de platillo volante se acercaban al Piruli de Torrespaña amenazantes. El paisaje celeste ocupaba mis adhesiones pictóricas cuando entramos en la colonia Fuente El Berro y un perro se convirtió en motivo principal en esa profunda metáfora de color y silencio. El aspecto de la colonia era singular, estábamos envueltos en una atmósfera rojiza intensa y unos ladridos de perro lejanos. Entre los coches surgían señoras mayores dando de comer a gatos callejeros  y algún vecino de aparente elegancia, estaba más pendiente de nosotros que del espectáculo de color. Al mismo tiempo, nos íbamos fijando en los chalecitos que asumían en sus fachadas los colores del cielo. Torcimos una calle y no exagero, las dos puertas servían perfectamente a nuestros propósitos, eran preciosas, un poco deterioradas pero que suscitaban un montón de posibilidades. Así que, obligados por la hora, nos llevamos dos puertas a la vez, cargados como si de una Virgen en procesión se tratara por el circuito de regreso a nuestra casa. Ya el singular cielo se había tornado oscuro, algunas mujeres ancianas abandonaban los comederos de los gatos y salíamos en lucha abierta con los otros buscadores del santuario de chalecitos. Justo ahora, Waity no puede más y sus acolchados antebrazos se rinden. Las furgonetas hacen acto de presencia y nos miran como a los carroñeros. El cacareo de Waity me indica que algo hay que hacer. De repente, cuando nos enfrentamos a un nuevo problema aparece una nueva solución, Peter O´Toole. “Cómo tú por aqui”. Creemos prestados sus brazos para un último esfuerzo con estas condenadas puertas y de esa manera, procede a cargar. Como en los fastos, llega la algarabía y entramos en el portal poco después. Mi suegro, con su carácter neutro acecha a los cristales, son dobles. Mi hermana no se imagina de donde vienen, la decimos que las traemos de una casona de Asturias. La vecina del segundo entreabre una rendija para mirar y Peter quiere cortarse los dos brazos para dejar de sufrir.

16/12/2008 23:54. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Aquellos sueños.

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Que queda de aquellos sueños, de las muchas felicidades que prosperaban cada noche en la almohada, de los países que ya no existen, de los muros caídos que escondían los paisajes más poéticos, del sueño fantástico que impulsaban aquellos libros.

Cuando andábamos por aquellas calles desiertas con sabor a Octubre y nos mirábamos a los ojos con el flujo misterioso de cómo nos imaginábamos el mundo, descubrimos que la juventud se iba. La perdimos como todos los trenes que atravesaban los veranos cálidos de nuestras vidas, como las revoluciones. Inmediatamente, fuimos infelices y aquella vida, que escribíamos a impulsos en las recónditas playas y en el último curso del instituto, nos abrió los ojos certeramente y nos extrañamos. Pensamos en los problemas, en el futuro, en el deber, en el derecho y todo se convirtió en desigual, tú y yo empezamos a robarnos los besos y a dedicarnos a nosotros mismos sin demasiado sentido. Los tiempos se modificaban a golpe de jornadas, de perezosos fines de semana y de entornos domesticados por las grandes mentiras. No podíamos dejar perder las oportunidades únicas, la inutilidad de los sueños que iban más allá de las ganancias se hicieron inconvenientes. Preocupados por la excesiva responsabilidad nos dejamos, como hacían los verdaderos amantes, y para reinventar nuestro nuevo destino evitamos los recuerdos. Los nuevos tiempos transcurrieron como en una novela absurda y nuestro derrumbe fue afianzándose según transcurrían las páginas marcadas por la despiadada enumeración. Las grandes esperanzas habían desaparecido del texto y las voces enérgicas de la plena juventud se diluían en la complejidad flotante de los contratos sociales. Los sentimientos más intensos estaban enterrados en los amaneceres de los tiempos y el preciso mecanismo de la trama urdida por los autores voraces nos alimentaba con miradas de traición.

Lo que queda del libro no esconde dudas y ya escucho el crujir del fuego, fecundo de ser hoguera de hombres y mujeres que enmudecen en las páginas blancas de la historia.

07/12/2008 01:58. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Un caballo de muerte.

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El listo se desencajaba de risa. Durante años había transformado la inocencia de aquel imbécil en un sentimiento cruento. Desafiaba el listo a su propio atrevimiento y delante de las chicas de la oficina trataba de sugestionarlas en una especie de tribulación literaria. El imbécil no entendía nada y en lo que parecía una pausada reflexión no era sino una tremenda inanición de inteligencia. Las chicas, imbéciles como él, reían las gracias del listo que no paraba de jactarse y de infiltrar sorna en la cabeza de su pobre victima. El misterio del silencio del imbécil lo esclarecía rápido el listo, convenientemente, y mediante breves y agudas representaciones le humillaba como a un perro. A las estúpidas secretarias les impactaban esos signos de virilidad y de implacable autoridad. El imbécil, intimidado, se reencontraba con su triste tarea de almacenero en una etapa de inactividad febril que llegaba a preocupar al jefe de Administración.

El listo en el momento crucial de esta historia sólo pudo sonreír por última vez. El imbécil, en el reparto anual de los sobres del reconocimiento médico, le había regalado al listo un caballo de muerte.

04/12/2008 23:43. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

La vaca.

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La vaca que poseemos me dice que los sonidos que escucha en el prado van dirigidos a entretener a las cabras. La cuestión la percibo por el lado más complicado. Me pregunto si la vaca, minoritaria, ante el número variable pero más numeroso de las cabras no estará celosa en mis promovidos paseos por las tierras altas del valle. A veces, cuando me encuentro en los antiguos terrenos ya baldíos en los que mis antepasados remitían todos sus esfuerzos a las actividades agrícolas, oigo el lamento lejano de nuestra vaca en la seguridad de un caso de rebelión vacuna. Conviene estar atento y no dar la espalda a tan descomunal animal. Las cabras les conviene mantenerse al margen y puede que se trate de una simple moda pasajera de la nuestra vaca y acabe esta, olvidando tan costoso estado para la convivencia común.

Esta tarde mientras regresaba mimetizado entre el verde paisaje, medía la distancia que me separaba de nuestra vaca y el nerviosismo creciente en mi persona. El encierro al que le somete mi padre a últimas horas de la tarde la convierte en más antisocial y su establo recuerda más a un penal que a una bucólica morada para vacas montañeras.

Lo que está instaurado en nuestra granja no está al alcance de los aires de grandeza de nuestra vaca y lo que parece un nuevo neoesclavismo animal está legitimado por las enormes dificultades que supone acomodar a todos los animales.

Mi padre todas las mañanas toca la flauta travesera y eso molesta a Berta, la vaca. Parece haber encontrado cualquier excusa para mostrar su malestar. Las cabras son más tolerantes y apenas se quejan sino en los días de lluvia cuando deben permanecer más tiempo encerradas. Aunque el que escribe, las más de las veces, las deja que campen a su aire, sin control ni disciplina.

La vaca no tiene ningún compromiso con el resto, se cree demasiado excepcional. No acaso tenemos que esperar a qué ella decida cuando la debemos ordeñar. Mi padre, que en sus circunstancias personales ya no está para esos menesteres, se refiere a este fenómeno de espera como fase de periodo especial. Cuando Berta da la pertinente orden por medio de un medio mugido todo el proceso se vuelve sistematizado: el taburete, el cubo de aluminio, el masaje de ubres previo y la loción sedante que empleamos los hombres de la casa para después del afeitado. Unos treinta y tres litros de leche doy de dato al intrépido lector.

Las cabras esta noche están tranquilas. Han dado por buena la atractiva visita a los peñascos del Torozo y buena cuenta de los endemismos vegetales de la zona. Posiblemente tendrán que esperar toda una vida para vuelvan a realizar una presente como esta, ya que en la experiencia de siglos está en respetar sosteniblemente la flora local. En estos análisis no depara nuestra vaca y si su olfato, que ha olido los heterogéneos aromas de las plantas de los riscos, mordisqueados por sus distantes vecinas. ¿Alguien se imagina que puede deparar todo esto?

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09/11/2008 01:37. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Agrupación Deportiva Plus Ultra.

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El primer partido de fútbol que me llevó mi padre fue al el antiguo estadio de Arturo Soria dónde jugaba la Agrupación Deportiva Plus Ultra en Tercera División. Pudo elegir entre el Real Madrid o el Atlético, los dos grandes de la capital, pero se conformó con llevarme al estadio que estaba más cerca de nuestra casa. Recuerdo el uniforme azul y pantalón blanco  que vestía el Plus Ultra y el del otro equipo, el Zamora, a rayas rojas y blancas y pantalón azul. El resultado creo que fue 5-1 y en aquellos años el fútbol, como ahora, era un verdadero fenómeno social.

No olvidé nunca aquellas sensaciones de ir al campo de la mano de mi padre y presenciar a un público mayoritariamente masculino volcado con pasión en su equipo. Entonces la Tercera División era más importante y por lo general, los estadios y campos de tierra de categorías inferiores, se llenaban de hinchas de las clases populares. No creo que entendiera lo que estaba sucediendo pero ver aquella asistencia masiva de espectadores, realmente incidió en mi imaginario. También el ir acompañado de mi padre y la seguridad de su presencia me trasmitió aquel sueño por el fútbol. Con los años iría algún partido más con él, no a muchos, y los recuerdo de manera concreta. Cobran vida cada vez que le recuerdo al “viejo” la intensidad de lo narrado, el buen fútbol y las inmejorables tardes que tanto despertaban mi interés. Mi padre siempre se quejaba del precio de las entradas y salve decir que la mayoría de los partidos que vimos fueron trepando la valla del campo del Destino para colarnos a ver al Periso o al Cátedra en el fútbol regional. En definitiva, tiempos que no volverán.

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29/10/2008 00:35. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Asuntos nocturnos en la escalera del portal.

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Es de noche, acabo de llegar de la calle, vivo en un segundo y he tenido que bajar a por unas cosas al coche. Cuando he salido al portal he tratado de no hacer ruido ya que en casa había alguien durmiendo. Por un hábito consustancial, las escaleras las he bajado silenciosamente. Casi estaba llegando a la planta baja cuando he notado ruidos en el descansillo donde están ubicados los buzones de la finca. He de señalar que por antigua vicisitud del anterior presidente de la comunidad, el interruptor de las luces del portal se enciende y apaga automáticamente, por lo que las personas implicadas en este relato no se percataron de mi llegada.

A media escalera entre el piso primero y la planta calle, me he asomado por el hueco de la escalera y allí, pertrechados contra la pared, he reconocido al vecino del tercero en la deliciosa y ardiente posición de tener presa a una dama por la entrepierna y por la extensión de un abrazo cargado de veleidades seductoras. De los pocos afectos a los que tiene acostumbrado a su señora esposa es harto reconocida entre la concurrencia de la vecindad, así que me ha parecido rara esa arrogancia tan sedienta de las delicias del cuerpo. Ante esta anécdota y ante la imposibilidad de volverme atrás he recurrido a toser ligeramente para que los amantes se interesaran por mi presencia. El presenciado se ha dado la vuelta y bajo su barba de chivo me ha correspondido con una amable sonrisa acompañada de una coreografía de tics. Inmediatamente he reconocido lo que con frecuencia ocurre en el mundo, el procede irracional de la especie humana. La señorita de este fugaz encuentro con el barba-chivo era la profesora de baile del sexto, veinte años más joven y como desmerito, casada hace un año con un viudo inmisericorde. No he tenido más remedio que dar las buenas noches en esta irrupción involuntaria. La señorita ha girado la cabeza compulsivamente y he visto su hermoso cuello sellado en el baño del amor y el seductor infiel retratado ha seguido sonriendo en su necesidad de dar normalidad al asunto.

Cosa he de decir que salí del portal sospechando si lo que había visto había sido producto de mi imaginación o no, y hasta choqué con un viandante nocturno que había salido a sacar a paseo a un perrillo negro. Hice tiempo esperando que los amantes discernieran tranquilamente y retorne nuevamente al portal, no esperando encontrar, esta vez, a nadie.

Cuando abrí la puerta y ya introducido note la presencia del vecino que me chistó por lo bajo. Estaba solo y las lágrimas crecían por sus mejillas. Me rogó que no contase nada a nadie, ni a mi propia mujer y me ha ofrecido dinero, su propia ganancia mensual, a cambio de mi silencio. Ha prometido enriquecerme con tres mil euros y se ha opuesto a continuar con la relación con la profesora. Su genio se ha venido abajo cuando desde el descansillo del tercer piso su mujer le llamaba por su nombre.

“No te preocupes, que no sé de que me hablas. Mis ojos nadan han visto y ni un punto me enriquece esta historia. Guárdate tu dinero y de tu conciencia, échale valor y espíritu y corre a responder a tu mujer que te llama”. Con estas palabras di por zanjado el asunto y he pensado que sería cosa cuerda que en la próxima asamblea de vecinos se volviera al antiguo pulsador “analógico” para dar la luz en la escalera del portal.

27/10/2008 01:21. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.

La historia del dueño del Video-club del barrio.

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Cuando me cambié de barrio todavía existían los Video-clubs. Esos lugares bien cargados de películas VHS y Beta en estanterías hasta el techo. Eran locales esenciales, de ensueño. El mundo del cine domestico en una gama extensísima de títulos.
El sitio que me ocupa era un local semisótano de los que muchos aseguraban ofrecía una variedad de películas sin competencia. Llegar allí tenía miga e ingresar como selecto socio venía acompañado del aval de dos socios antiguos. Yo avalé a un compañero de trabajo que se fue a vivir cerca, no le sirvió de nada. El dueño del Video-club desestimó su solicitud. Necesitaba dos avales.
El local, como lo describiría, era lúgubre, exótico, recargado hasta la saciedad. Cuando alquilabas una película, te llevabas la cinta y la carátula original. Los comentarios cinéfilos del encargado eran reconsideraciones de lo que por allí se manifestaba. Había casi siempre pequeños corrillos que apreciaban lo que llamaríamos cine de segunda. Largas conversaciones describían minuciosamente temas pésimamente conocidos y las escenas fundamentales de Rambo, Bruce Lee o Indiana Jones alegraban a los expedicionarios que aparecían por detrás de las estanterías repletas. Por fuerza, las carátulas enseñaban el lomo y no la portada, al estilo Blockbuster, con lo que encontrar un título era tarea azarosa. Así, me perdía muchas tardes en aquel Mare Mágnum inmenso.
Han pasado unos años y el Video-club cerró. El Blockbuster de la plaza también cerró. Hoy acabo de alquilar una película en otro pequeño Video-club, reducto de lo que fueron estos negocios. Lo hago por contribuir de un modo sostenible al mantenimiento de estas rarezas actuales en peligro de extinción ante tanta descarga salvaje. Tengo físicamente mi película en casa, en soporte DVD.
El dueño de aquel viejo Video-Club hace meses le reconocí por la calle. Me abre la puerta cada vez que voy a comprar al supermercado DIA del barrio. No trabaja, quizá acuciado por la actual crisis o por algo peor. Siempre saco algo de suelto de los bolsillos cuando termino la compra, le doy alguna moneda y encarecidamente las gracias cuando me abre la puerta del establecimiento. Todavía tiene la sonrisa de los viejos cow-boys de los Western de antaño.

 

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08/10/2008 23:12. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.

conversación con un gato

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Me he quedado solo. En una ridícula soledad. Sin Thor y sin Logan. Trascurre la tarde entre los oscuros escenarios abandonados. Un gato me acompaña. Me sale al encuentro. Me empuja para que le acaricie, íntegramente. En uno de esos momentos en los que me hallo arrastrando la mano hacia su cabeza de gato, aprecio la sensibilidad del pequeño animal. Su dueña me ha cargado con él durante unos días. Su vida de gato atesora el gusto por estar cerca de los humanos, por soportar con habilidad innata nuestras indiscreciones. Nadie cree que no entiendan pero entre una taza de café y la colaboración de su amable silencio he decidido hablarle.

“Quisiera, Gato, que no sólo tu estuvieras presente entre estas cuatro paredes, y que la nostalgia me marcara el itinerario inevitable y nos lanzara a la carrera entre los frondosos valles y los caudalosos ríos rumbo al ilustre destino que la desdicha me ha negado. La fuerza que siento por la ausencia de Thor y Logan causan mi pena. Arrojarme al monte debiéramos, a sabiendas de abandonar mi trabajo y mi indumentaria de hombre domesticado, de poder convertirme en mente libre que ve la luz y no encontrarme con la infortuna de hallarme lejos de los que son mi inmensa alegría”.

Estando en yo en estas reivindicaciones, a las que seguían otras conversaciones en las que corrían por la mismas sendas turbulentas de la afectación, el Gato, insomne, aportó su cultivada ciencia de gato con una naturalidad sensata que me dejó perplejo.

“Que dices hombre, ¿que ansías? ¿Que proclamas? estas vencido por el delirio, tu llanto es la espada que se clava en tus esperanzas. Tu arma es tan inhábil como el vino que os impide dilucidar. Asómate al balcón y deja mecer tus ralos cabellos por el soplo del aire de la tarde, por la certeza del regreso de Thor y Logan, por los dulces presagios de la recompensa de tu esposa en su vuelta”.

Ante tal disquisición, no entre hijos y padres, o entre esposos, sino entre un hombre y un gato me apresuré a contrarrestar las desbordadas razones gatunas.

“Tienes razón, amigo. Las bondades de tus razones son puras y no olvidaré palabras tan equilibradas como sensatas. Vivo como hombre, bajo la luz del sol y las tinieblas de la noche y de buena raza es ser excelso en la paciencia. Tal conducta me avergüenza pero he recibido bien tus nobles palabras y sabré esperar el regreso de mis seres queridos con más confianza que antaño Penélope con Ulises”.

Así pues, hice caso a mi ilustre compañero de sus consejos y dediqué el resto del día en otros propósitos. Ahora me dirijo en este destierro a una de las salas de cine de los Renoir donde proyectan la película de Steven Soderbergh, “Che, el argentino”. Pero esto, ya es otra historia.

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10/09/2008 22:50. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

Las energías ocultas

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Las energías ocultas no encajaban en los primeros meses de matrimonio de Patricio. Llegó a un punto donde la cotidianeidad generaba aspereza. La acelerada transformación se había ido produciendo sin darse cuenta. Por un seductor tópico decidió casarse por amor, pero lejos de extender su  privilegiado estado generó en el resto de sus amistades un rechazo al descubrir que no eran necesarias como tiempos atrás. Encerrados los novios, a voluntad propia en su núcleo, el misterio suscitaba inmisericordia. Poco tenían que ver, en adelante, las inexistentes historias de amor que se negaba a reconocer Patricio y ese enigma escondido entre cuatro paredes que eran sus angustias infantiles convertidas en pesadillas inconscientes. Sus experiencias posteriores descubrirían lo más indigno de la naturaleza humana. La miseria representaba el aliento que repentinamente se cruzaba con él en la alcoba cada noche.

Ante la ínfima presencia de Patricio llegaron con la precisión milimétrica del virus los suegros que se iban ajustando a la faja del hogar, luego fueron cobrando los cuñados su predio y la amenaza de la estabilidad fue un olvido perpetuo que acabó convertida en un presente inquietante. La farsa y la ligereza marital se relacionaban a lo largo del amargado desconcierto con la consolidación de un ambiente siniestro, esbozado en la deleznable imagen de su suegra que sin pudor, se desnudaba por toda la casa o cuando en su grandilocuencia carnal producía sonoridades acústicas, como las de un trombón, llenas de remordimiento. Desesperado y deprimido Patricio encontraba territorios inexplorados por la casa y perdía el tiempo observando el vuelo de las moscas o el descascarillado barniz de la tarima de las habitaciones. Sin trabajo y cobrando una miserable prestación participaba de una realidad insignificante. La oscura surrealidad se fue mezclando con el círculo vicioso del narcotráfico de los cuñados que aportaban dinero y parafernalia a la casa que había pertenecido a los padres de Patricio. Todo aquello desencadenó un ambiente de fanfarria y de encendidas disputas familiares.

El sabor rancio de una comida plagada de especies y la falta de higiene desencadenó varias plagas de gastroenteritis con lo que se instalaron en la casa varias asistentas que no eran otras que meretrices camufladas. La familia no merece justificación pero observando el exotismo culinario se descubría el tremendo drama por el que había de pasar Patricio. Al abandono de la monogamia consecuencia de una de las largas noches de lujuria y desenfreno habría que añadir que el alcohol y la cocaína engendrarían dos miembros más producto de las enseñanzas tribales que implícitamente el patriarca de la familia imponía al clan Botella.

Patricio no gozaba, por supuesto, de miramiento alguno entre los Botella pero en una de esas fiestas que eclosionaban los fines de semana, el cuñado más joven le ofreció una puta que le sobraba. Observando al suegro abrazado a alguien que no era su mujer y la conducta del resto de la concurrencia manifestó Patricio un interés por aquella muchacha de facciones ingenuas. Con una muestra de naturalidad familiar insospechada la mujer de Patricio llegó al sórdido dormitorio dónde yacía el adultero, le asestó una puñalada por la espalda a Patricio cuando se disponía a besar el pubis de la chica. El hondo aliento le abrió paso a la otra orilla del río del Hades. A la chiquilla le causó profundo impacto aquellos borbotones de sangre espeluznante pero rápido la agarró por el cuello la homicida. Cuando cayó al suelo Patricio, las dos mujeres se hallaban voluptuosamente besando y acariciando en un juego construido a base de muerte. Un susurro imperceptible salía de la huérfana boca de Patricio: “Ruth”.

 

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19/08/2008 15:51. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

el rayo verde

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Bajo ciertas condiciones atmosféricas hay un momento, brevísimo, en el que alguien en algún lugar divisa al rayo verde. Quién lo ve, tiene un indicio del amor verdadero.

ver el rayo verde: 

http://antwrp.gsfc.nasa.gov/apod/image/0701/greenset_pivato.gif

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09/06/2008 23:52. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Fernando Sánchez Dragó.

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He recibido alguna “observación” acerca de la colocación del blog de Fernando Sánchez Dragó entre las entidades linkeadas que voy leyendo de una forma más o menos temporal.

La verdadera realidad es que siempre me gustó leerle y escucharle. Según para cual, su discutida personalidad se eleva hasta las alturas desde la pesadez o desde la lucidez, pero se eleva como un misil polifónico o como una cortina de humo gris.

Sería deshonesto tildarle de fantoche mediático por su descuidado lado amable, su prepotencia intelectual o su narcisismo, enjoyado de vocabulario pero, en esencia, los valores de Dragó logran la confianza con la relativa libertad de su palabrismo. Se trata de una versión humana original, controvertida, capaz de pensar y de generar propuestas inteligentes en el vasto y mediocre paisaje humano. Gracias a unos atributos intelectuales exquisitos y a una esplendorosa vida es capaz de hacer frente a lo irrelevante y a lo ideológico, de manera que el caos y la naturaleza humana coexisten como la mente y el corazón dan vida a un ser.

Dragó con tantos años de experiencia a sus espaldas, por setenta creo, va hundiendo sus raíces en la invención extraordinaria, ajustada a su personal “honestidad” subyacente, y en las interconexiones del qué pretende conocer. Cuando empieza a narrar, obliga a qué sintamos el oleaje fuerte de las contradicciones humanas y del hermetismo intelectual.

Se perciben estas ideas en su etapa televisiva actual de maneras diferentes, cuando son incesantes en lo político o cuando se mueven en otros terrenos más responsables. Cada madrugada de manera insondable no deja indiferente a nadie. Sus expresivos textos en las Noticias Noche se escurren por la pendiente de la historia con unos escorzos imposibles de sostenerse razonablemente. Recurre frecuentemente a composiciones antiZapatero, más cerca del azote obsesivo por demostrar lo que sabe en la medida de negar la integridad humana del Presidente de Gobierno. Por el contrario, cuando se mueve en otros terrenos más literarios o de profunda espiritualidad y mística, se acerca al gas que emana la poesía que se apresura a volar por encima de los melancólicos muros de la eternidad.

Recuerdo yo muy joven, una presentación que hizo Dragó en TVE, la única televisión. Me conmocionó tanto. Fue la épica introducción hecha ante los telespectadores por la gran controversia surgida por la emisión en la caja tonta de “La última tención de Cristo” de Martin Scorsese. Los ojos vendados de muchos españoles miraron al futuro. No había que temer ante otros conocimientos, ante otras ideas.

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21/05/2008 17:56. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 3 comentarios.

Cuento: Anónimo hindú.

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Un niño de la India fue enviado a estudiar a un colegio de otro país.

Pasaron algunas semanas, y un día el jovencito se enteró de que en el colegio había otro niño indio y se sintió feliz. Indagó sobre ese niño y supo que el niño era del mismo pueblo que él y experimentó un gran contento.

Más adelante le llegaron noticias de que el niño tenía su misma edad y tuvo una enorme satisfacción. Pasaron unas semanas más y comprobó finalmente que el niño era como él y tenía su mismo nombre. Entonces, a decir verdad, su felicidad fue inconmensurable.

 

 (Mañana tengo contar un cuento en el colegio de G., no será este) 

 (foto CARF. Projeto Beija-flor: http://www.yesterdayslife.com/photofront/carf )

22/04/2008 23:18. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Sitio*TAXI

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Antoni Abad (Lleida, 1956) es un artista que ha llevado a cabo un proyecto singular: sitio*TAXI. Escribo este post en relación al escenario cercano y a la bitácora de Travis Bickle

La realidad que rodea a los taxistas registrada por medio de teléfonos móviles, grabaciones, cámaras fotográficas y publicaciones recorre Internet. El ideólogo de este experimento quedó fascinado de este ensayo público sobre un colectivo omnipresente en las grandes ciudades. Eligió México D.F. metrópoli de 22 millones de habitantes y 130.000 taxis.

Los taxistas son cronistas de su propia experiencia y los mensajes fluyen en la red. Este proyecto es una aproximación a las zonas oscuras de la ciudad. Los fragmentos rotundos de hiperrealidad, amen del inopinado sentido del humor de muchos participantes configuran un calidoscopio tremendo. Una de las consignas es atreverse a leer, escuchar y ver.

*

Enlace de sitio*TAXI:  www.zexe.net/MEXICODF

 

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09/04/2008 22:21. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Fantasmas tecnológicos.

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El mal tiene muchas formas. Y puede aparecer transmutado en la figura de los mecanismos tecnológicos: un teléfono móvil, una cinta de video, un ascensor... Estamos ante un sistema social hipertecnificado que nos aísla de los demás. Al cabo de poco tiempo hemos pasado de una sociedad básicamente de contacto con la naturaleza a la informatizada, eminentemente virtual y de desintegración ecológica. El mal protagonizado por la tecnología cotidiana está presente en películas como "The Ring" donde una mujer empieza a ver fantasmas. ¿Es acaso una película de terror sin más o en realidad, es una denuncia sobre la neotecnología?.

Empezaremos a sospechar de los peligros ocultos que pueden encerrar el uso de estos aparatejos en nuestras vidas. En cierto modo, hay que estar alerta. Podemos no estar lejos de añadir prótesis robotizadas a nuestro cuerpo humano y dejar de regirnos por las leyes de la naturaleza. La continuidad de la especie humana se perfila en seres replicantes, mitad humanos mitad maquina. El temor ante el mundo oculto de "Matrix" puede no estar muy lejos.

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08/04/2008 00:31. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

imaginar

 

Imaginar un mundo mejor. Haber creído que vivimos rodeados de oportunidades, de cimientos sólidos. Nos acercamos a la orilla del mar común dónde se halla nuestro pasado, nuestro recuerdo que mide el tiempo y teme su fin. Junto al mar, dónde viste aparecer la súbita tormenta y la lluvia violenta, donde acariciaste la piel soñada y aproximaste los labios cálidos. Ahora parece remoto como en Cien años de soledad el mundo imaginado. Uno de los lugares más bellos lo cambié en varias ocasiones por la pesada tierra, por los amigos exiliados. Me inunda el olor del mar, nos persigue como un fantasma intocable, espera que un día desde el acantilado en el vuelo del triunfo nos convirtamos en el vasto azul.  

Mujer por Tamara Lempicka (1898-1980)

 

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01/04/2008 07:15. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

Mi niña

De repente se fue para siempre. J ha muerto. Dejó de vivir, a las dos horas de una inesperada y absurda operación quirúrgica. Se puso mala el viernes y nos dejó el lunes 19. Hundidos. He visto lágrimas en mi hijo de cuatro años… en la inmensa mayoría de los que la queríamos.

No imaginaba un dolor tan grande. Un golpe tan certero al corazón… un golpe muy, muy fuerte.

En las infinitas posibilidades de coincidir con la muerte no puedo evitar contemplar este desencuentro como malvado. Fundamental era J. para nosotros como efímera es la vida. La mala partida para siempre de mi amiga fiel me inunda de tristeza estos días y no me faltan las críticas de lo que podría haber hecho pero me abandono a la idea de recordar los años juntos.

Ahora me doy cuenta que hay gente que no comprende el amor hacia un perro, en esos falsos tonos de sentimiento, ¡tan superfluos! No resultan nada gratificantes esas escenas de inconvicciones conmovedoras. Por el contrario, siempre quedan esos otros compromisos sinceros que te vuelcan su fuerza. Suelen coincidir con los que han tenido un perro o un gato alguna vez… ¡minúsculos detalles!

No quiero abandonar mis sentimientos ni comercializar mi pesar, mi duelo necesario. No añadir drama pero la ensoñación no acaba y donde pueda llegar mi definitivo rumbo irá acompañado de mi perra  J.

En mi actual desolado estado de ánimo, no me abandonan los recuerdos que nos unían y recorrer el pasado es volver a escribir otra historia, conceder importancia a las pequeñas cosas, a nuestros espacios interiores en la cocina de casa, a atender a los fragmentos de felicidad con una pelota de goma. Cualquier mirada atrás sensibiliza mi piel y me digo que ya no tendrá sentido ninguna caminata por el campo, por el parque. Sin su compañía nada será lo mismo. La constante por avanzar por los caminos ¿cómo podré recuperarla? Mi visión del paisaje era tan estrecha a su presencia, a su huella de perro.

El esfuerzo por continuar se halla más allá, lo encontraré en mis hijos con los que podré cubrir su ausencia desorbitada.

La llevé al pueblo donde nació mi padre ese mismo lunes fatídico, era de noche, cavamos un agujero azotados por la lluvia y por el frío de la meseta castellana, a las 22,40 la dimos sepultura. La barrera humana había desaparecido y los vestigios dolientes y tangibles de dolor se extendían por el campo oscuro. Estaban mi madre y mi hermano conmigo, el resto en Madrid secando los ojos de dolor.

He leído que existe una leyenda que cuando te mueres, los perros que has cuidado en vida están esperándote para acompañarte a cruzar el "túnel" y no tengas miedo. Me gustaría que fuera cierta, si no estaré buscando a  J. en la eternidad de los tiempos.

 +

J. nació el 28 de Marzo de 2000. Ha muerto el 19 de Noviembre de 2007.

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22/11/2007 22:38. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

La mirada de Ulises

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Pensaba que tenía opciones pero siento nostalgia por el pasado. Planteo mis soluciones a los problemas a través de decisiones equivocadas. Así, no puedo entender el futuro.

El cumpleaños de Kahsi fue en la casa de campo de Bisset que la había prestado para una traslación de circunstancias en un momento preciso. La casa de Bisset ocupa un lugar que conlleva una invitación a la imaginación, con vistas al bosque, a las praderas verdes y al atardecer del otoño.

Se fundamentó la fiesta en la constatación de unas multitudinarias manifestaciones de alegría  y la abundancia de alcohol. Entre los invitados, Kahsi y Pesmer, que adolecían de cierta pobreza melódica. La influencia de sus conversaciones iniciales o como quiera que se llamen, me llevaron a entonar diversas canciones populares. La historia de Kahsi y Pesmer era como mirar cada uno en una dirección. Por otra parte, la belleza de los paisajes y la alegría de los convidados era un escenario entero de situaciones impredecibles. Kahsi se intentaba involucrar en la dinámica de pareja y Pesmer ilegalizaba la situación, oculto entre su iniciativa extraña de quedarse solo  en un rincón, simulando abstraerse.

Confirmado que lo imprescindible eran las pautas serenas que el espacio rustico de la casa permitía, la comida generó una extensa sobremesa. Las situaciones estaban más atentas al tambaleo de la insensatez que al convencionalismo. Y así es cómo las contradicciones explotan. Pesmer se propuso dedicar a desaparecer minuciosamente de la fiesta y Kahsi, sin más intermediarios, a través de su mirada inocente e infantil, se desahogaba cada vez más en el caldeado clima nocturno. Kahsi, más guapa, reía mientras sus rizos pendían sobre su frente y Aliance, un guapo imaginario que pululaba esa noche, se le fue adelantando a su piel la llegada de la primavera.  

Los espacios de intensidad lírica, ya alrededor de la chimenea, y con Pesmer en fuera de juego, y la confusión que se desperdigaba por el salón, debido profusamente a una música parecida a la fanfarria balcánica, ayudaban a una cordialidad más allá de la mera amistad. Pesmer no supo encontrar una secuencia favorable ese fin de semana y Kahsi experimentó su adornado romanticismo con Aliance.

En esta futilidad de la existencia, el deseo no deja de crecer y uno lamenta no rememorar esas sensaciones más a menudo. En esta mezcla de realismo e hiperrealismo, Kahsi y Aliance se deslizaron escaleras abajo. Se encontraron en una situación temporal propicia, destilando química pura y sacando adelante, pese a las apariencias, un romance salvaje que era una recopilación de amor regalado.

Al día siguiente, el clímax de la noche anterior abrió paso a la realidad definitiva. Kahsi y Pesmer, con sus interpretaciones intimas. Juntos de la mano como dos enamorados.

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14/11/2007 23:15. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias No hay comentarios. Comentar.

La lluvia moja las calles de la ciudad.

20070817003241-r3.jpgLa lluvia moja las calles de la ciudad y en un pequeño rincón, debajo del tejadillo de zinc, donde rebotan las gotas produciendo un estruendo metálico, unos amantes se abrazan. Hablan y se recuerdan todo. Sus caricias aturulladas, amontonándose contra el tiempo, hacen que se despidan como por última vez. Están estáticos y no los moveríais hasta que la muerte brutalmente los despertase, pero al final se separan con el alma en vilo y los ojos con el reflejo de la soledad desmesurada. Se ha hecho de noche. No se volverán a ver nunca.
17/08/2007 00:32. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

Colores

20070727074912-rojo-violeta-y-negro.jpgLa revolución antagónica de Rojo pone término a la relación incumplida de Negro y Violeta, a el foso gigantesco que incomprensible mantenían. Se puede pensar que Negro se come las palabras y advierte que no hay nada que hacer ante el enteramente afectivo Rojo. Desenvuelto con su atrevido y descarado atuendo, su ambiciosa emoción y su delicado deseo, Rojo genera en Violeta lo que no pudo entender en Negro.
Negro querrá construir un mundo fuera del mundo, pero un mundo del agrado de una existencia extrañada, aprendida de la improvisación general, del desconocimiento de unas vidas insignificantes y de la libertad nunca recuperada. Negro se inscribe en la realidad frustrante, la infelicidad vivida. La vida, monopolio inquebrantable del deseo, la acumula Rojo y los lugares habitados de Negro están en guerra como los tiempos anteriores. El fracaso de Negro aguanta unas pocas semanas más y el consiguiente distanciamiento de Violeta hace que Negro vuelva a las actividades incapaces de expresión.
Rojo hace, transforma, se limita a buscar a Violeta y a excluir a Negro. Rojo está preparado para pensar como una corona para reinar, se encuentra abierto a recibir el rumor silencioso de los segundos que preceden la llegada de Violeta. La subversión existe de manera litúrgica. Sin impugnación ya, tiene Rojo la certeza de acertar, de ampliar la fórmula a través de conectables ecuaciones, de pedir cosas que son posibles en una estrategia imposible. Por completo, Violeta distingue rotundamente el mensaje fascinante de Rojo, que provoca un sensual fuego en sus ocultas profundidades. Lo que queda de humillación en Negro, el oscuro porvenir, el paso evidente del tiempo, es en cualquier caso abasto de las llamas narrativas.
Violeta se sobrepone a la mediocridad recorrida, a los episodios erráticos con Negro, a su pasado estéril, al formato heredado de un hombre preso del narcótico corsé inhabitable. Violeta se brinda a Rojo y por fin, se abandona en un pulso placentero inmenso entre las sabanas ajenas, en la habitación integrante de Rojo, tantas veces transitada por mujeres que podemos imaginar. Violeta deslumbrada, entre éteres y un cuerpo que arroja derrumbadas palabras excitantes, y murmullos de viento embadurnado con sustancias morbosas hasta el erotismo ciego, se luce omnipresente como la pintura decorativa en el ánfora. Violeta deja sus pechos al inesperado desfiladero de voluntades lujuriosas de Rojo, a la sosegada ignorancia de las certezas y los muslos desnudos a una contrapartida de un juego persistente que con el mínimo roce crean un lenguaje psicofónico sutil. Violeta se abandona a la penetración desafiante como el péndulo es empujado por una fuerza invisible, hasta la brillantes antípodas del cuerpo visible, refugio ideal de las desbordantes rebeliones. Como existe el amor, como existiendo sigue una particular guerra de intolerables abrazos y cariñosas transgresiones en un aliño de besos y juegos irrespirables que cuarenta veces por minuto emergen de la boca de Rojo en una llama carmesí hasta al icono extremo de la absoluta feminidad. Rojo amará como nada a cada encumbrado punto de esa parte en la geografía de Violeta, rescatará las inmensas calas que el océano abandona en los pliegues recorridos con absoluta dulzura. El amor generoso será intolerable con la indigencia, incansable con el territorio insondable y en las desconocidas huellas de metamorfosis quedaran las marcas de las imágenes perfectas. Y en lugar de enamorase, se muestran como amantes insubordinados en un sueño tenue y de nuevo, la obstinación impuesta por la perspectiva de soñadores que no desgasta el amor, transportará los enigmas de la derrochada vida.
Y en evidencia, los fantasmas ausentes de Negro, que entre algodones durante el día, maltrecho y malherido por la noche, agotan su reflejo engañado en las heridas del tiempo, como cuando bajo secreto confunde el espacio asignado a su presencia con el intercambio social de inequívocos desalientos.

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27/07/2007 07:49. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

La separación y el alcohol.

20070723001044-fede-borja.jpgApesumbrado por los chismes del barrio que con muy mala uva iban dirigidos contra su honorabilidad, a Federico le daba por morderse las uñas hasta sangrar. Le había dejado la novia de toda la vida y Él se notaba que estaba fuera de sí, que de seguir por esos derroteros iba a acabar mal. A menudo se repetía, "no, sí esto se veía venir". Pero a pesar de las terribles dudas existenciales que padecía y del miedo a un futuro incierto, todo se le olvidaba cuando su amigo Borja le llamaba para salir juntos. Para beber. Para olvidarla. Para tirarse al barro sucio de la autoculpación cuando iba por el cuarto cubata. Era por entonces cuando a su amigo Borja ya no podía más y le entraban ganas de mear en cualquier sitio, en cualquier coche aparcado y hacia los neumáticos orinaba sin piedad y sin mucho atino. Aquel Renault 11 meado le iba a joder esa noche a Borja. El dueño era una mala bestia de ciento diez kilos que le empotro repetidas veces su puño en su cara, a la vez que le aminoró el número de muelas en menos de dos minutos. Visiblemente maltrecho Borja, a Federico le dio por mojar sus pantalones.
23/07/2007 00:10. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 1 comentario.

El habitante

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Desde cualquier rincón de la escalera observaba lo llamativo para su cabeza, en esa especie de submundo en el que creía estar encerrado. Acabo volviéndose loco de tanto pensar, de tanto dar vueltas a la cosa, de hacerse líos con la realidad y la ficción. Recuperaba por temporadas la lucidez y entonces maravillaba a sus padres con la esperanza de que se recuperase de su enfermedad pero poco a poco, se fue consumiendo. Su estómago se embebía de los humores malignos que parecía que recorrían aquellos pasillos lúgubres. No iba ni para atrás ni para adelante. Por el hueco de la escalera observaba silenciosamente. Veía subir a las vecinas con la compra, a los niños que llegaban del colegio, a los cobradores, a los vendedores ambulantes, a los pordioseros. Toda esa amalgama de seres que poblaban los descansillos por intervalos efímeros eran otro nicho ecológico y él se encontraba encerrado irremediablemente en una cueva. Solo. Se negó a entrar en casa e hizo la vida entre el primero y el quinto piso. Incluso dormitaba por el día apoyado en la barandilla y descansaba algo por las noches uniendo varios felpudos. Sus padres le sacaban la comida como a un perro, se la dejaban a la puerta de la casa. La engullía y devolvía el plato limpio por la mañana. No tenía entretenimiento conocido y así pasaron los años. Cuando llegó la familia de Barcelona y preguntaron por el hijo, los padres se quedaron absortos. No supieron que decir.
06/06/2007 23:56. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.

Lucía

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Por mucho que tenga taponada mi percepción mediante la interiorización voluntaria y me halle dedicado a lo relacionado a mi estado actual de convivencia (vida de pareja), a uno le llega momentos supeditados a sugerentes irrealidades coyunturales. El pasado fin de semana se vislumbraba un futuro de vida acomodada o lleno de alternativas, me quedaba solo en casa. Tenía dos opciones, hundirme en el desasosiego o no quedarme atrás en perspectivas vitales.
Así que, el viernes sin perder tiempo recibí los mensajes de mis amigos en relación a la cita que les proponía, salir por la noche. Sin saber muy bien lo que pasó, me encontré con varias respuestas negativas que fueron esenciales para hacer desaparecer de mi cabeza la idea: amigo1. “tenemos cena con unos amigos”, amiga2. “he quedado con unos compañeros de trabajo”, amigo3. “ estamos de vacaciones en Valencia", amiga4. “no estoy en casa”.
En resumidas cuentas, un mal comienzo para una solitaria noche.
El caso es que desesperanzado por lo indiscutible y ante las respuestas a mis demandas, el siguiente plan fue salir a dar un paseo solo. Acabé en una sala de cine de la calle Princesa viendo “La isla”, una película sobre clones humanos que hace resaltar el peligro de una sociedad biotecnológica y de cómo resuelve sus pequeñas atrocidades.
Resignado, con el tiempo justo para tomar una cerveza e irme a dormir, me encaminé a un pub irlandés que tengo cerca de casa. Uno se muere de espanto o se afloja el cinturón para poder respirar cuando el pesado camarero de siempre me hace olvidar la mencionada película. Se ve que sigue gustándole la idea de compartir sus experiencias profesionales y me explica por enésima vez su vida, su trabajo, como si fueran horas...también aparece por allí y se agrega al binomio un tipo al que conozco del barrio, de verle pasear con su perro. Es un pesado consumado. Después me fijo en uno de los rincones del local y conducido por su presencia evocadora está la vecina del 5º, una muchacha flamante y de belleza turbadora, está con una amiga. Después de varias miradas furtivas, se me hace irresistible dejar de observarla y me revuelvo hacía la recreación insulsa de mi grupo con el tipo del perro y el insalvable camarero, de modo que olvidé en el rincón oscuro a la figura de la inquietante mujer. En poco más de asentir tres veces la cabeza, me despedí de mis interlocutores y salí animado en mi tesón hacía la soledad de mi casa. Por pasear un poco y por librarme de mi trayectoria de esa noche, aparentemente no volví en línea recta sino que hice como una corriente meandrática hasta llegar al portal.
Para los amantes de las vicisitudes diré que coincidí en el tiempo y en el espacio con la vecina que estaba en el pub, en el escenario donde se producen todas las “batallitas” de la comunidad. En este tipo de coincidencias llamo al ascensor adelantándome a los deseos de la chica. Según empieza la maquinaria del ascensor a chirriar y como quien espera la iniciativa del otro, nos ponemos a mirarnos sin estar concentrados en nada y la presión va al alza, más cuando de golpe y porrazo llega el ascensor y se abre la puerta. La capacidad del habitáculo es para dos personas, se trata de un sitio estrecho, a lo sumo podían caber tres personas apretaditas. Ella pasa dentro. Yo hago lo mismo. En definitiva, Yo vivo en un segundo y el ascensor se pone en marcha, se cierran las puertas y pasamos el trayecto mudos, mirándonos hasta que se para de nuevo. Me despido como quien se le escapa un comentario más o menos desapercibido, se cierra la puerta y cuando estoy en el descansillo de mi piso me encuentro con ella detrás de mí. Según mis cálculos debe andar por el 1.69 y como en un bucle, la vuelvo a saludar influenciado por un nerviosismo ascendente.
-¿estás solo verdad?- me espeta.
Hay cosas necesariamente áridas que no tienen argumentos satisfactorios, pero no haré una reflexión sobre lo que puede resultar un bodrio.
-¿te has dado cuenta en el ascensor? – le contesté respondiendo misteriosamente aunque no se puede decir que fuera un ensayo para sostener una situación sugerente sino más bien se trataba de un residuo de mi nerviosismo.
-¿Puedes invitarme a una cerveza en tu casa?- Esto, era ya un privilegio que nos da la vida, como para uno lo cuente con frecuencia a los amigos. Una mujer nos saca el habla a su paso, nos arroja a la lujuria, no se queda atrás a la hora de tomar una iniciativa, sexualmente liberada...
No puedo comprender como entró en mi casa, fue un momento de gran tensión, de traspaso de la línea prohibida, con ese sabor en la boca determinante para abrir nuevas expectativas. Hasta la música se cruzó en mi camino y facilitaba las cosas para despistar mi nerviosismo.
Todo proyecto posible en ese momento no era acabar con ella en la cama, no tenía una necesidad primaria de sexo. Pensaba en lo que podía ocurrir, en la inercia de la situación. Sin haberlo propuesto podía dejarme caer en una influencia perniciosa. De la manera más refinada posible deje intuir que quería dejar de lado mis impulsos sexuales cuando ella me colocó las manos en su cintura. La atmósfera que se creó respondía a una ecuación infalible: música y baile igual a cama. Pero hay pasiones que ya no se centran exclusivamente en la convencional ecuación así que un memorable baile nos marcamos. Lucía con un vivísimo balanceo de caderas me adentraba cada vez más en las sinuosas curvas del deseo y de la verbosidad inflamada, cuando se acabó la canción me agarró de las manos y me hizo sentar a su lado. Y si toda historia tiene un tono crepuscular aquí empezó la de esta.
-Me he declarado a mi mejor amiga en el bar- me dijo.
Pensé que me había tocado la lotería y por extensión, un ritual concebido como una liberación se apoderó de mí. El impacto de la realidad, del contacto con el mundo me abría la posibilidad de no desafiar a mis identidades. Me fijé en las fotos familiares que estaban por el salón. Quede confundido con mi vida íntima por unos instantes. ¿Hay algo que no funciona? Lucía acabó quedándose a dormir agotada de tanto naufragio.
Al día siguiente había quedado con mi cuñada en casa, no la hice subir porque Lucía todavía dormía en el salón.

09/05/2007 03:20. Autor: el rayo verde. #. Tema: historias Hay 2 comentarios.


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